• grupopinya@gmail.com

La batalla de la valentía contra el miedo

La batalla de la valentía contra el miedo

Las personas cuando nacemos traemos en nuestro equipaje una serie de miedos, algunos nos acompañarán a lo largo de nuestra vida adulta y otros, sin embargo, desaparecerán.

La infancia es la etapa evolutiva en la que existe una mayor incidencia de miedos, que pueden estar provocados por multitud de estímulos y situaciones diferentes. El hecho de que un niño tenga miedo es algo normal, ya que este sentimiento es una condición natural e innata del ser humano que nos ayuda a protegernos de los peligros.

Para afrontar estos sentimientos, los niños necesitarán pequeñas ayudas de los adultos de referencia, que les permitirán superar esta etapa sin problemas.

El miedo es una emoción que surge cuando la persona experimenta la sensación de que una determinada circunstancia se encuentra fuera de su control. Para un pequeño, este sentimiento puede verse magnificado, ya que, su limitado desarrollo cognitivo no le permite comprender todavía muchas de las circunstancias que le rodean, y que afectan a su sentido de seguridad.

Los niños deben sentirse seguros y confiados. Si un padre o una madre tiene muchos miedos o un elevado nivel de ansiedad, puede estar infundiendo en el pequeño sus propios miedos e inseguridades, transmitiéndole la idea del mundo como un lugar “peligroso” al que tenemos que temer. No olvidemos que el miedo puede ser una emoción “contagiosa”.

Sin duda, es importante transmitir a los niños que hay que ser precavidos y tener respeto hacia determinados estímulos o situaciones que pueden llegar a ser peligrosas para ellos. Sin embargo, los padres y otras figuras de referencia, deben evitar inculcar temores excesivos a los niños, y procurar hacer de ellos personas valientes, capaces de enfrentarse a las adversidades y a todo aquello que les produce miedo. A este respecto, los padres desempeñan un papel fundamental en el acompañamiento de los hijos a la hora de enfrentarse a sus miedos, dándoles seguridad y confianza, y siendo ellos mismos ejemplos de superación de sus propios temores.

Exponiendo a un niño a aquello que le produce miedo, él mismo va a descubrir que ni el monstruo es tan feroz, ni la bruja tan malvada y que siempre hay algo de luz en la oscuridad…

Aprendí que la valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre el miedo.
El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo.

(Nelson Mandela, 1995)

Opinya Psicología
Opinya Psicología

Deja un comentario