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Juego con un amigo imaginario

Juego con un amigo imaginario

Cuando nuestro hijo llega a casa contándonos que tiene un nuevo amiguito en el colegio nuestra reacción suele ser de alegría y alivio al comprobar que el niño se desenvuelve bien socialmente. Pero ¿qué ocurre cuando observamos que habla o juega con un amigo que no es real?

El mundo de los amigos imaginarios puede resultar muy desconocido y desconcertante para algunos padres. Sin embargo, la presencia de amigos ficticios no debe ser motivo de preocupación, ya que no son más que personajes que algunos niños crean, a los que suelen atribuir un papel lúdico y que ayudan al niño a expresar sus emociones, inquietudes y deseos más profundos.

La edad de aparición de estos peculiares “compañeros de juegos” suele situarse entre los dos y los tres años, cuando el niño presenta un pensamiento egocéntrico (centrado en sí mismo), subjetivo y mágico, en el que realidad y fantasía suelen estar muy relacionadas. Por ello, se considera que la presencia de amigos imaginarios forma parte del proceso normal de crecimiento y de un adecuado desarrollo cognitivo. Alrededor de los siete u ocho años estas relaciones irreales deben comenzar a disminuir progresivamente hasta su total desaparición.

La actitud de los padres en estos casos es fundamental. Es importante que los padres no hagan referencias constantes al amigo imaginario, ni que tampoco rechacen su existencia, ya que el desarrollo madurativo del niño hasta los siete años no le permite entender que este amigo no es real.

Los amigos imaginarios pueden resultar grandes confidentes y fieles compañeros para muchos niños, sin embargo es importante tener presente que éstos no sustituyen en ningún caso a los verdaderos amigos de carne y hueso.

Opinya Psicología
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