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Jugar a como si…

Jugar a como si…

Algunos niños juegan a construir casitas con las cajas de zapatos de papá y mamá, otros prefieren encarnar a héroes y heroínas de ficción y otros tantos, buscan la manera de conciliar varios empleos: profesor, granjero, doctor, veterinario… Estos juegos, aparentemente diferentes entre sí, guardan un elemento en común; la capacidad de simbolizar o jugar a representar.

La edad de inicio de este tipo de juego, conocido como juego simbólico, se sitúa alrededor de los dos o tres años y supone un hito relevante en el desarrollo de la inteligencia, ya que sólo aparece cuando el niño es capaz de combinar sucesos reales (Los padres cuidan de sus hijos) con situaciones imaginarias (Juego a ser el papá o la mamá de uno de mis muñecos).

El juego simbólico está cargado de creatividad e imaginación y permite a los niños ir descubriendo cosas nuevas, dándoles forma, acomodando la realidad a sus propios esquemas etc. A través del juego, el niño es capaz de ir poco a poco comprendiendo el mundo que le rodea e ir otorgando un significado al universo “adultos”. En otras palabras, cuando un niño juega a imitar o a atribuir significado a objetos o situaciones se está produciendo un crecimiento significativo en sus capacidades mentales, ya que continuamente se le están planteando problemas e incógnitas que debe resolver (¿Qué puedo utilizar para construir una casa?, ¿Cómo puedo conseguir que el muñeco deje de llorar?…).

Es importante señalar que el juego simbólico es una representación de lo que el niño va aprendiendo e incorporando procedente de sus experiencias y vivencias cotidianas. Los niños manifiestan muchas cosas a través del juego: proyectan temores, expresan deseos, muestran emociones positivas y negativas, manifiestan conflictos consigo mismos y con los demás, maneras de entender la realidad en la que se encuentran inmersos etc. Si observamos el juego de nuestro hijo, podemos encontrar información muy valiosa sobre su desarrollo, pero también sobre sus angustias, miedos y alegrías diarias.

Opinya Psicología
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