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La importancia de experimentar la frustración en los niños

La importancia de experimentar la frustración en los niños

La frustración es una experiencia emocional que se presenta cuando un deseo, un proyecto, una ilusión o una necesidad no se llega a cumplir. Cuando una persona tiene que enfrentarse a este tipo de situaciones aparecen en ella emociones negativas, como la tristeza, el enfado o la ira. Es importante que desde pequeños aprendamos a tolerar la frustración y seamos capaces de enfrentarnos de forma positiva a este tipo de situaciones. Se trata de una competencia que hay que trabajar y desarrollar.

Una actitud que se da con cierta frecuencia entre los padres, es la de intentar complacer siempre a sus hijos y evitar todas las fuentes que causan frustración en ellos. Existen teorías que defienden que, si no se enseña a los niños a aceptar los fracasos, es posible que desarrollen una actitud agresiva como respuesta ante ellos.

Para que un niño aprenda a tolerar la frustración de una manera positiva necesita recibir en su educación un NO como respuesta, un límite, perder en un juego, hacer un ejercicio mal etc. Estas son experiencias vitales que deben tratarse con normalidad, pero lo cierto es que hay muchos niños que viven este tipo de situaciones de manera extraordinaria, y es por ello que los padres deben conocer algunas consideraciones para favorecer que sus hijos desarrollen esta capacidad:

  • Dar ejemplo mediante una actitud positiva por parte de los padres a la hora de afrontar situaciones de este tipo.
  • No darle todo hecho, permitirle que lo haga él y que se equivoque.
  • Trasmitir la idea del esfuerzo para conseguir sus metas y objetivos.
  • No dejarle siempre ganar durante los juegos por miedo a su reacción.
  • Cuando reaccione con mucho enfado o agresividad, retirarle la atención. De la misma manera, cuando reaccione de una manera correcta reforzarle su comportamiento.
  • No ceder ante las rabietas provocadas por una situación que el niño ha vivido como frustrante. Si los padres ceden, el niño aprende que esa es la manera más eficaz de resolver los problemas y tenderá a repetirse.

La frustración forma parte de la vida, no se puede evitar, pero si es posible aprender a convivir con esta emoción. Cuando los niños hayan adquirido la capacidad de tolerar la frustración, podrán enfrentarse y adaptarse con mucho más éxito a las situaciones que vayan apareciendo en su vida.

Rabieta

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